La guayabera, (cont.)
Con el exilio masivo de cubanos después de 1959, y el crecimiento de la ciudad de Miami gracias al aporte de estos, la guayabera se convirtió en una prenda de vestir necesaria, por lo riguroso del clima en el verano, por eso el 14 de julio de 1993 se tomó la resolución, patrocinada por el comisionado Bruce Kaplan, de proclamar los meses de junio a agosto, oficiales para usar la guayabera, de esta manera los empleados del gobierno pueden cambiar su saco y corbata por algo elegante y fresco.
Hay aquí lugares especializados en esta confección como los Almacenes de Pepe y Bertha y La Casa de las Guayaberas de Ramón Puig, donde se han vestido desde Jorge Más Canosa hasta el presidente Ronald Reagan y el general Oliver North. También hay confecciones que llevan la marca de diseñadores famosos como las Adolfo, Givenchy, y el neoyorquino John Bartlett, quien le ha modelado Julio José Iglesias, el hijo del famoso cantante. Se venden a precios módicos en cadenas de tiendas como K-Mart, y en Miami en Ño, que Barato; Ñó, el Dolarazo y Ñó, que Caché, y las guayaberas más caras se encuentran en tiendas como Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus; también se tiene acceso a su compra vía Internet. Los precios varían de acuerdo al lugar donde se compre y a la calidad escogida, se pueden encontrar desde $10.00 hasta $600.00 ó $700.00.
De la guayabera original han inventado notables variantes, además de cortarles las mangas, se han hecho vestidos de mujeres, juegos de pantalones, que son verdaderas joyas de arte, con mangas tres cuartos, otras con cremalleras (zippers), de lino, de poliéster, de hilo de Irlanda, de rayón, dracón, algodón, mezclilla, y todos los colores como el hacendado (crema) y el negro. Pero dice Pardo Llada en su diccionario que la «auténtica Guayabera —blanca o crema— debe ser de cuello duro y mangas largas. Sin otro adorno que unas alforzas verticales entre los bolsillos.»
Relata el prestigioso periodista español Antonio Burgos en «Antología
de Recuadros» para Diario 16, del
7 de agosto de 1993, que en España ellos la llaman «Cubana»
a la guayabera y a la chaqueta le dicen «americana». Por desgracia,
después de la huída de Batista, sólo los agentes de Seguridad
del Estado y miembros de la cúpula del gobierno castrista eran los
únicos que se
vestían con guayaberas de poliéster en colores pasteles, esto
marcaba una notable diferencia entre el pobre pueblo, porque en las tiendas
estatales, donde se adquiere los productos racionados con la libreta no vendían
jamás esta camisa tan tradicional, al mismo tiempo eso provocó
que muchos cubanos de aquella generación (1959-1980) como mi esposo,
jamás usaran
una guayabera, ni siquiera les gustara por considerarla vestimenta exclusiva
de los que nos tiranizan. El Sr. Burgos relata con el humor que lo caracteriza
en el mencionado artículo que «los funcionarios del Partido llevan
unas horrendas guayaberas con los colores más espantosos que imaginarse
pueden, amarillito claro de banano despachurrado, verde color caca de niño,
azulita
como de hábito antiguo de beata devota de la Purísima Concepción.»
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera

