La guayabera, (cont.)

Grupo de mambises en la manigua vistiendo
sus guayaberas.
Mi amigo, el escritor de Siluetas, Luis Cruz Ramírez en su artículo «La Guayabera» las describió «blancas, con mínimas alforzas, o rayitas lilas, azules o rojas», recalcando que «proclamaban su indiscutible primer lugar en el mundo santoral.»
Después de la primera intervención de Estados Unidos en Cuba, los veteranos de la guerra de independencia lucían sus gloriosas medallas en el pecho de su guayabera, que los distinguía como héroes de la patria.
Y el presidente Carlos Mendieta (1934-35), consideró la guayabera
como Traje Nacional, pero en octubre de 1955 salió publicado en la
revista Bohemia, según nos recuerda el prestigioso escritor Fausto
Miranda en su columna de El Nuevo Herald
del 28 de febrero de 2004 que «sobre la típica guayabera desciende
la severa majestad de la ley, la Sala de Gobierno del Tribunal
Supremo la proscribe en todas las dependencias judiciales. Al decir de los
señores magistrados, se trata de una prenda ligera y frívola,
que no se compadece con la solemnidad de la justicia. Así, tanto los
funcionarios y auxiliares de la judicatura, como los abogados, procuradores
y las partes en los juicios, deberán vestir de cuello y corbata.»
En el mismo artículo nos aclara Fausto que nunca se dictó un
fallo declarando inconstitucional el Día de la Guayabera y la misma
fue copiada por otros países: «Acaso el ejemplo más fuerte
en defensa de la guayabera la dio el legendario héroe del baseball
Adolfo Luque... En sus días de pitcher estrella o coach de los Gigantes
de Nueva York, y yo lo vi, el gran Adolfo se paseaba por Manhattan en guayaberas,
Ramón Puig, de Zaza del Medio, anunciando su creación, la de
las mil
alforcitas, el primer cliente que tuvo fue el propio Luque...»
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera

