Aspectos de La guantanamera
La guantanamera por María Argelia Vizcaíno, (cont.)
Parte I de IV
Observaciones sobre su origen
Es importante aclarar que Alejo Carpentier escribió en 1946 La Música de Cuba, y dijo de Julián Orbón “...heredero cubano de la tradición española, no ha tratado aún —fuera del pregón— de escribir una partitura de neto acento criollo”, por lo que entiendo que la tonada de La guantanamera, ya famosa en la década de 1930 en la voz de Joseíto por el programa radial escrito por el productor José Rodríguez Díaz y llamado El Suceso del Día, no se la reconoce como de la autoría de Orbón en ese tiempo. También hace mención del supuesto origen español de La Guantanamera en el fragmento: “Hace poco, una emisora radial habanera obtuvo un gran éxito de popularidad con una canción de buen corte campesino titulada La guantanamera, que había sido traída a la capital por auténticos cantadores. Sobre su melodía eran narrados (...) los últimos acontecimientos de la actualidad. Pues bien: la música que correspondía a los dos primeros incisos de La Guantanamera no era otra que la del muy antiguo romance de Gerineldo, en su versión extremeña”.
Rosendo Rosell nos dice en su excelente libro Vida y Milagros de la Farándula de Cuba III, (y es la parte que me confundió más por considerar verídico todo lo que ha escrito) “...la Guantanamera cuya autoría pertenece a Ramón Espígul, pero algunos desconocedores se la achacaron al intérprete Joseíto Fernández...confirmado por Israel López (Cachao)”. Hasta ahora, —disculpen mi ignorancia,— yo sólo sabía que Espígul era un cómico cubano del teatro bufo, que conoció su gloria en el Alhambra, famoso por su papel de negrito al lado de Enrique Arredondo y Leopoldo Fernández. También Rosell según dice, coincide con la Dra. Elena Pérez Sanjurjo, pero la Dra. en su documentado libro Historia de la Música Cubana, no incluye en su listado de “Formas bailables y del cancionero cubano” a nuestra Guantanamera, así que me quedé sin confirmar el dato. Desconozco la tesis de la doctora, igualmente el por qué lo confirma Cachao, tampoco los detalles de cómo Rosell tuvo acceso al informe, pero estoy segura que hay un mal entendido en todo esto, como veremos más adelante.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
