Muerte de José Martí
La muerte de José Martí, (cont.)
Márquez Sterling hace sinónimos perder y arrancar que no significan lo mismo, obviamente. Arrancar implica en este caso la intención de ocultar una información que afectaba y perjudicaba la reputación de Gómez o Maceo, o quizá de ambos, en alguna forma. Cabe la posibilidad, también, que se hubiera hecho eso en beneficio de una historia rosada de la gesta independentista, presentada casi siempre como épica y gloriosa. Ese diario quedó en el campamento “La Vuelta Grande”, el último donde acampó Martí un día antes de su muerte. El 5 de mayo, comenta Emetrio S. Santovenia (Cuba y su historia, p. 120, Vol. 2) fue “un día sombrío y desafortunado... a ninguna cosa de provecho pudieron llegar los rectores de la Revolución”. Haya otro dato interesante sobre este tema que nos da Márquez Sterling (José Martí. Síntesis de una vida extraordinaria, p. 193): “En poder de Pancho Coronado, figura prócer de nuestras letras, académico de la historia, se encontraba una carta de Maceo dando pormenores; pero casi nadie ha tenido acceso a esa carta. Su destinario no consideró patriótico darla a conocer”. Nótese el término “patriótico”.
El 17 de mayo Gómez andaba con unos cuarenta jinetes en busca de un
convoy español que se dirigía a Palma Soriano. Lo encuentra
en Remanganaguas. Al no moverse de allí el convoy, el viejo decide
regresar a la Jatía, donde dejó a Martí acampado. Se
entera al llegar que Martí había movido el campamento a la finca
“La Vuelta Grande”, y a él se encamina. Eran las doce del
mediodía cuando entra en ese campamento. Allí está Bartolomé
Masó con unos 300 hombres. Le avisan a Gómez que una avanzada
española se ha detenido en una orilla del río Contramaestre.
Súbitamente Gómez grita: “¡A caballo!” Llegado
ya este punto, resulta interesante hacer notar que las versiones dadas por
los historiadores cubanos son dispares en los datos y algunas diseñadas
con la intención de presentar lo que ocurrió después
del grito de Gómez con un fuerte tono romántico para glorificar
el final de Martí. Citemos a algunos de ellos: Rafael Esténger
(Vida de Martí p. 143): “La
gente de Gómez avanzaba sin orden riguroso, casi a capricho, y el campamento
quedó a solas”. Lo que indica que Martí acompañó
a Gómez y Masó en el ataque. “Pero Martí siguió
con Angel de la Guardia, revólver en mano, por el camino... los fusiles
de Sandoval... lo derribaron a la primera descarga”. Carlos Márquez
Sterling (José Martí etc.
p. 194): ¡A caballo! ¡Masó, siga detrás de mí!...
¡Dónde está Martí? Allá va al frente, delante
de todos, con el caballo regalo del general José Maceo, que se encabrita
y galopa.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
