Infancia de José Martí

La casa natal de José Martí, (cont.)

La primera vez que penetré en la excepcional vivienda convertida en Museo, fue el 28 de enero de 1942, integrando un grupo estudiantil que tenía la tarea de cuidar ese recinto. La frialdad histórica que emanaba de sus paredes me golpeó violentamente. Aquellos año me acercaron a Arturo R. de Carricarte, y pude corroborar que si bien no era un hombre de ideas reaccionarias, o simplemente conservadoras, no era tampoco francamente progresista. Era el clásico “apolítico” tan común, desdichadamente, en nuestros países de América. Gran martiano, a su manera, veía en José Martí al hombre excepcional, al gran visionario, al que debían seguir, dentro del marco de la “democracia” al uso, de nuestros gobernantes. Pero era sincero y no se ocultaba para proclamar su verdad acerca del Maestro y sus presuntos seguidores; tuvo el valor, llamémosle así, de publicar su trabajo “La cubanidad negativa del Apóstol Martí (al que hacemos referencia en la nota número 5). La labor, verdaderamente notable, de este primer Director Técnico, sólo terminó con su muerte. El fue quien tuvo la iniciativa de pedirle a cada niño cubano la donación de un centavo cada 28 de Enero en honor al natalicio de José Martí y para el sostenimiento del Museo dedicado a él. Este hecho sirvió de estímulo y ejemplo para que diferentes asociaciones martianas, logias masónicas y no pocas escuelas privadas, hicieran su aporte para el sostenimiento de la Casa Natal.

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 >

Inicio de Sección

Bookmark and Share


José Martí, colegial, 1862

Te recomendamos visitar nuestra Tienda en Línea para revisar los libros dedicados a la vida de José Martí.

Preguntas Frecuentes
Libro de Visitas
Boletín de Noticias
Tienda en Línea