Amigos de José Martí
CÓMO NACIÓ NUESTRA AMISTAD por Fermín Valdés Domíguez
y admirábamos su valiosa colección de monedas y cerámica.
En Zaragoza, en un pequeño y solitario paseo que hay al costado del Pilar y a orillas del Ebro hermoso, íbamos de tarde a estudiar. Allí empezó a escribir Martí su drama en prosa, “Adúltera”. Nada se conoce de esta obra literaria y filosófica de mi Martí. Como otras muchas, se publicará. Si llega a publicarse, cuando haya pasado la época en que la escribió, y los hombres para quienes la meditó como enseñanza provechosa.
En Zaragoza empezó a escribir artículos en donde dejaba los juicios que le merecían los monumentos antiguos. Y siguió estos estudios en Madrid, Burgos, Sevilla, Cádiz y otros lugares de España y Francia.
Pero digamos adios a Zaragoza; a nuestras amigas y amigos, a nuestros templos y a la Aljafería que –según decían allí- guarda el primer oro que llevaron de Cuba los conquistadores. Y volvamos a Madrid.
Terminó Martí sus estudios universitarios en el año de 1874.
Después de un viaje por París y otras capitales de Europa, llegamos –enfermos, pero animosos- a Southampton. Allí debía embarcarse Martí para México. Sus padres y sus hermanas lo esperaban allá, y el iba –con sus títulos de Abogado y Licenciado en Filosofía y Letras, y sus estudios especiales en Administración- a trabajar para ellos, sin dejar de pensar –como siempre- y a pesar de sus penas físicas, en las tristezas y dolores de la patria.
Abatidos, nos despedimos en aquel puerto sombrío. El barco era de emigrantes, pero en aquel gran vapor, habían buenas cámaras para pasajeros de primera. Llevaba Martí dinero bastante para pagar su pasaje de primera y llegar con algunos pesos a México, pero suponiendo yo, que deseoso de llevar más dinero a su familia sería capaz de tratar de ir como emigrante, luego que nos abrazamos, me fui a la casa consignataria, y allí entregué al capitán el importe de un pasaje de primera, explicándole mis temores.
No me equivoqué, y siento haber perdido la carta en la que él –amorosamente- me hablaba de esto.
De su vida en México, han escrito los más notables publicistas de aquella república en la que fue letrado, periodista, autor dramático, poeta, maestro y supo –como en todas partes- alcanzar en la tribuna, las más hermosas coronas de laurel. Y como una prueba innecesaria, si se quiere, de esto; pero para contento mío y para robustez de mis afirmaciones, copio un párrafo de una reseña que publicó “El Federalista” de México en 7 de Abril de 1875, refiriéndose a la primera vez que Martí habló en el Liceo Hidalgo, siendo el tema del debate “Espiritismo y Materialismo”, es como sigue:
“Un gran orador se dió a conocer en aquel momento. Un joven cubano, Martí, pidió la palabra para contestar al Sr. Baz. Cuanto de su discurso pudiéramos decir, sería pálido.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
