Rosario Rexach (1912-2003):
Pedagogía y literatura rumbo al tiempo cierto (cont.)
En todos los casos se trata de estudios que se caracterizan por la seriedad y hondura de su investigación previa y el acabado artístico de su presentación. Todos emprenden y concluyen un viaje al ánima y al pensamiento del autor o la pieza estudiada, y siempre “a la Rexach”. Tal voz propia se caracteriza, entre otras cosas, por una marcada añadidura de elementos orales a la escritura. La escritora comparte su espacio con la maestra, como si el aula tomara por asalto la página desprevenida. En consecuencia, Rosario Rexach se lee y se oye al mismo tiempo. Oraciones de cierta longitud son interrumpidas por cláusulas breves de indudable oralidad. La autora las utiliza a veces como conclusión o reafirmación de un contenido, como cuando asevera “Se comprende.” o “Así es.” o un lacónico “Comprensible.” Otras veces actúan como pórticos a la idea a desarrollar, como al anunciar “Me explico.” o “Pero, cuidado.” Completada la idea, en ocasiones la da por terminada con expresiones tales como “No insisto más.”, “A qué seguir.”, etc. O concluye con un lacónico “Termino. Nada más.”, cuando en realidad sabe que no ha terminado, que hay mucho más: esa cascada de ideas e inquietudes que deja en el lector una vez concluida la lectura.
En otras oportunidades invierte la fórmula y añade a las cláusulas pequeñas una alta carga literaria. Se trata de una unión de sonido y grafía en la palabra escrita que parece utilizada, en ocasiones, como la búsqueda de un camino distinto por el que llegar a un sitio ya conocido.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera

