Ismaelillo: naturaleza, poesía y lenguaje, (cont.)
Algo que ya hice notar anteriormente, apreciable en Ismaelillo, es el carácter no superficial con que se acude a los elementos de la naturaleza. El contenido ético que ellos aportan en numerosos casos, convertidos en símbolos, metáforas, símiles, etc, demuestra lo anterior. Es harto frecuente la carga enjuiciadora de imágenes como estas, algunas ya mencionadas anteriormente.
| Potros y hienas | Príncipe enano | |
| Seres de montaña | ||
| Seres de valle | ||
| Seres de pantanos | ||
| (Seres) de lodazales) | Musa traviesa | |
| Gusanos de las ciudades | Amor errante | |
| Tábanos | Chacales | Tábanos fieros |
| Palomas | ||
| Aguilas | ||
| Tórtolas | Tórtola blanca |
Pero el contenido ético que asumen los poemas, no se limita a la concentración de valores positivos o negativos, en determinados símbolos o expresiones comno las mencionadas. En general, a partir de lo que podemos vislumbrar en Ismaelillo, la naturaleza como entorno, como universo vital, también es fuente para la conformación y confirmación de valores humanos, mediante su interrelación con el hombre, encarnado en el sujeto poético. En la medida en que ella proporciona estados de ánimo relacionados con sentimientos de realización vital, o cataliza los tormentos más íntimos, condiciona virtudes, aun por rechazo a sus criaturas despreciables.
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©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
