El pensamiento transcendente... (cont.)
Por Rosa Lía De La Soledad
José Martí ocupó la presencia más amplia de esta etapa, a pesar de que su vida fue muy corta y más que todo porque la había comprometido al servicio de la liberación de Cuba, razón que impidió que el Apóstol consagrara todo su tiempo a las letras; sin embargo, su obra literaria traspasó los límites de la América, para extenderse a todos los confines del mundo de habla castellana, dice Florit al respecto:
... es uno de los lujos que la lengua española puede ofrecer a un público universal. Con él, culmina el esfuerzo romántico hacia una prosa estéticamente elaborada. Y es que en la prosa martiana se mantiene una estructura sintáctica la cual la sitúa junto al grupo de autores de la Edad de Oro.(8)
Por su cultura aristocrática, cosmopolita, esteticista, puede ser colocado más próximo a Rubén Darío. Este, como es sabido, fue creador de una nueva retórica cuya finalidad inmediata fue únicamente la liberación del verso.
El trabajo literario de Martí, entre artículos, crónicas y ensayos periodísticos, constituye - según Iduarte-, “...alrededor de las cuatro quintas partes de su obra impresa”. Como periodista, otorgó categoría a ese oficio, diciendo: “La prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante; es proposición, estudio, examen y consejo”. Y añadió:
Es mal mío no poder concebir nada en retazos, y querer cargar de esencia los pequeños moldes, y hacer los artículos de diario como si fueran libros.(9)
Vemos también otra innovación en la estructura de su obra poética, siendo sus versos -salvo en muy pocas excepciones - autobiográficos o de expresiones directas de vivencias personales.
Como dice Hernandez-Catá:,
Martí vivió poéticamente su prosa y la escribió tan fúlgida y vibrante, que es casi toda un cántico y, en ocasiones, hasta casi verso.(10)
Y Florit añade:
elabora una poesía breve, pictórica, de rimas inesperadas, de sintaxis compleja, de arcaísmos y riquezas verbales, de condensación y arte detallista.(11)
Dice Martí:
Se puede ser y se debe ser cómplice de la virtud. Al corazón se le han de poner alas, no anclas....(12)
La mayor parte de la obra literaria de Martí es castiza y de estilo
renacentista, lo que explica su estoicismo en el matiz senequista, su dramatismo,
su gusto por la frase sentenciosa y barroca; sin embargo él prefirió
incorporar la elegancia idiomática de otras lenguas; tomando como ejemplo
la literatura francesa. Se considera, en general, una prosa artística,
sin mecanismos estéticos, aunque casi siempre impregnada de sobretonos
morales.
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©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
