La utilización de los colores en los Versos sencillos de Martí

Por Ena R. Columbié

En octubre de 1891 aparece publicado en New York el poemario Versos Sencillos del poeta cubano José Martí; éste libro puede considerarse la obra de plenitud de su autor: el poeta tiene ya treinta y ocho años y una vasta experiencia no sólo en el campo intelectual sino también en la lucha emancipadora de Cuba.

Con el poemario Martí logra una limpieza de estilo que venía buscando en sus poemas, ésta limpieza se debe en lo fundamental, a la sencillez, en entregar al lector todo lo que siente sin recato y a la limpieza en la palabra. Estos versos “sencillos”, mientras más transparentes parecen, más oscuros, y más simples, mientras más profundos; son como dice el propio Martí: “ la necesidad de poner el sentimiento en formas llanas y sinceras”. Esta Poesía, no obstante su espontaneidad, no es aquella que fluía libre, sin ataduras ni tropiezos; es una poesía pensada, sentida, reposada, que reafirmó su estatura de poeta mayor.

El prólogo del libro esclarece el estado de ánimo en que se encontraba el poeta al escribir los versos... Un año antes, en el invierno de 1890, transcurrió la Conferencia Internacional Americana, en la cual Martí no pudo intervenir y esa situación provocó un estado ansioso depresivo que quebrantó su salud: “Mis amigos saben como se me salieron estos versos del corazón. Fue aquel invierno de angustias, que por ignorancia o por fe fanática, o por miedo, o por cortesía, se reunieron en Washington, bajo el águila temible, los pueblos hispanoamericanos” Esta obra mayor surge, en plena naturaleza. En el retiro del campo escribe “Me echó el médico al monte: corrían arroyos, y se cerraban las nubes, escribí versos” Poco a poco, va volcando sobre el papel toda la amargura de su vida, sus sentimientos más puros. Con íntima sinceridad Martí se nos desnuda, nos muestra cada trozo de su espíritu, que luego, agrupados, conforman uno de los poemarios autobiográfico más bello escrito en castellano.

Los Versos sencillos son famosos por su espontaneidad y simbolismo, por la intensidad de su pensamiento concentrado en formas breves; el poeta sabe descifrar los misterios de la naturaleza y del hombre a partir de él mismo, hasta el punto de hacer de su poemario un libro transparente en tiempo y espacio. Esta colección de poesías, representó en su momento una revolución en relación con la expresión poética; en ella encontramos la utilización de elementos expresivos, que también hallamos en el modernismo, como es el caso de los efectos brillantes a través de los colores. El uso de este elemento está relacionado con la realidad, ya que para Martí, realidad y poesía son una misma cosa; para él, el símbolo es un laberinto donde hay que hurgar en busca de la belleza y el concepto.

En la concepción martiana, los símbolos no solo sirven para representar lo bello sino también entre otras cosas, para expresar situaciones. Hemos dicho que el carácter simbolista de los versos del poeta mucho tiene que ver con el Moderismo como escuela. Pero; sin embargo, la ideología martiana – pendiente en todo momento de la lucha por la liberación de Cuba y la emancipación de América – consigue universalidad, al romper con los patrones del individualismo modernista, logrando que su poesía tenga proyección y mensaje universal. Según algunos estudiosos de la obra de Martí coinciden en que la verdadera modernidad de su poesía se encuentra en éste libro.

Es significativo que el poeta escogiera la redondilla, de tradición clásica para el poemario, suponemos que toma esta decisión debido al carácter popular de dicha forma métrica para vaciar en ella, sus novedades expresivas y sirviéndose de éstas, formar combinaciones renovadoras; hay que recordar además que ésta combinación métrica y estrófica escogida por el poeta, es la que se utiliza regularmente en América para cantar, y precisamente el objetivo de él, era llegar a un gran número de personas, no es raro entonces que muchos de los poemas de la colección hayan sido musicalizados. Pero nuestro interés en el poemario no es la música, o la posibilidad de hacerla, sino la utilización de los símbolos cromáticos, del color.

El color es un fenómeno tanto físico como fisiológico y su estudio es cada vez más abordado, no solo por los científicos sino también por los artistas e intelectuales. Si bien el color está considerado como la impresión que los rayos de luz reflejados por un cuerpo producen en el sensorio común por medio del ojo. También es el carácter peculiar en algunos casos, como por ejemplo, relacionado con el estilo, el color puede ser la cualidad especial que lo distingue.

La experiencia visual conlleva a asociar los colores con los objetos del mundo circundante, de ésta forma se considera que el color es una propiedad específica de los cuerpos. Sin embargo, todos sabemos que esto no es cierto, porque el color como tal no existe en los objetos, sino que existen en ciertas características de la luz. No obstante, la subjetividad va alcanzando cada día más importancia, en contraposición a la objetividad. Se considera que luego del aspecto decorativo y del constructivo, el subjetivo es el tercer papel esencial que corresponde al color; de ésta manera el color se transforma en expresión y símbolo y es a partir de ahí que comienza a interesar a escritores y artistas.

En 1882 el crítico y filósofo francés Lucien Renout publica un artículo sobre el problema del ontocolorismo es decir, el arte capaz de develar el mundo visible del ser por medio de las impresiones cromáticas. Poco tiempo después comienzan a manifestarse las tendencias al orfismo, con la que muchos pintores se proponen dar a los colores el poder evocativo, fuera de lo real. A partir de aquí, comienza a dársele a los colores diferentes connotaciones, por ejemplo en la literatura, se utiliza para caracterizar un determinado personaje o bien para contribuir a la creación de un ambiente humano, etc. En fonética el color es la calidad de un timbre vocal, apreciada según la correspondencia que se cree percibir entre las impresiones acústicas y las visuales, así se distinguen las vocales claras, oscuras, empañadas o apagadas, brillantes, etc. También en música se utiliza el color para diferenciar algunas notas.

Es un hecho que el color también afecta poderosamente las emociones humanas; el efecto emocional depende tanto del objeto sobre el cual se aprecia un color, como el color en sí, debido a ello no se han formulado reglas para la utilización del color; la elección de un color determinado para conseguir un efecto determinado continúa siendo un verdadero arte, el cual, provoca efectos emocionales, así, se considera “color local” a la facultad atribuida a la literatura y el arte de ofrecer viva reusación de los lugares y de los tiempos evocados por un argumento.

Las primeras hipótesis sobre la naturaleza del color, son obra de grandes escuelas filosóficas griegas:

Para los neoplatónicos, es un atributo puramente psíquico, reflejo de una suerte de simpatía entre el ojo y el objeto.

La escuela pitagórica sostiene que la calidad del color reside en el ojo del observador mediante los estímulos por él proyectados.

Demócrito, supuso que los estímulos proceden del objetivo impregnado con fuerza variable, en orden a la formación de los diversos colores.

Leonardo Da Vinci por su parte, aportó ideas sobre la formación de colores a partir de unos pocos colores base.

Solo con Newton las ideas sobre la naturaleza del color comienzan a hacerse autoconstantes. Newton comprobó la naturaleza compleja de la luz solar al dispersarla en sus componentes -espectro solar- mediante un prisma, y mostró que colocando un segundo prisma invertido respecto al primero, los haces coloreados emergentes de éste se recombinan en un único haz blanco idéntico al inicial. Concluyó que el color, es una característica intrínseca de la luz siendo la luz blanca mezcla de todos los colores que integran el espectro solar.

El espíritu del hombre ha ido disociando la apariencia y ha dividido la forma y el color dirigiendo la primera más a la inteligencia, y el color más al sentimiento; el color obra directamente como símbolo; existen entonces símbolos tradicionales utilizados en todo el devenir histórico por infinidad de poetas así: el blanco sugiere pureza para unos y vacío para otros, pero por lo regular la forma y el color se relacionan armónicamente en una obra de arte.

Según los físicos, la variación de los colores depende del número de ondulaciones por segundo o el largo de onda o longitud de onda, debido a esto, existen tres colores primarios, de los cuales se derivan por medio de diferentes mezclas otros colores. Los colores primarios son: Amarillo, Azul y Rojo, de éstos y sus combinaciones surgen los secundarios:

(azul y amarillo = verde,
amarillo y rojo = anaranjado,
rojo y azul = violeta).

Dentro del círculo cromático, en la composición de cada color secundario, hay uno primario que no participa. Los colores que integran cada uno de estos pares se encuentran opuestos a los llamados complementarios.

La línea cromática se encuentra distribuida entre colores calientes y colores fríos. El color rojo se halla en un extremo de la escala y el azul en el opuesto. El rojo es el más caliente de los colores, pero entre sus diferentes gamas los hay más fríos y más calientes por ejemplo, el fresa, el escarlata y el púrpura, son más cálidos que el rojo laca y el cinábrico. De la misma forma los azules, según aumenta la intensidad de su color, comienza a aumentar su frialdad. La zona cromática visible del espectro solar normal va desde el azul violeta al rojo:

violeta – azul – azul cejan- verde azul – verde – verde amarillento – amarillo – anaranjado – rojo – rojo carmín – magenta.


Los colores también pueden clasificarse en:
1- Heráldicos.- Cada uno de los cinco llamados comúnmente esmaltes que emplea la heráldica: Azul (azul), Gules (rojo), Sable (negro), Sinople (verde) y púrpura.

2- Litúrgicos.- De los que hace uso la iglesia en oficios divinos: blanco, rojo, verde, violeta, azul y negro.

3- Nacionales.- Los que adopta por distintivo cada nación y usa en su pabellón, banderas y escarapelas.

José Martí, escritor que se conoce los aires modernos y que se mantiene al tanto de las últimas revoluciones del hombre, no se queda ajeno ante el fenómeno de los colores y crea también una escala a partir de la significación que éstos tienen para él. En ocasiones su clasificación de colores coincide con el código tradicional, pero en otras rompe con lo estatuido y se lanza a su vez a revolucionar, convirtiendo toda una gama de colores en símbolos, en banderines del sentimiento, de la emoción.

NEGRO:
Es el símbolo cromático que tradicionalmente se ha identificado con la tragedia, lo sombrío y oscuro, el infortunio y la melancolía. En Martí, éste símbolo representa además angustia, desengaño y tormento.

En el negro callejón
Donde en tinieblas paseo
Alzo los ojos, y veo
La iglesia erguida, a un rincón. (V.S. XXXII)

El símbolo cromático negro, se refuerza aún más con tinieblas, para dar lo tenebroso de la situación; recuérdese que siempre se ha dicho que Martí no profesaba religión alguna, y que la iglesia representaba oscurantismo para él. Dentro de las preocupaciones éticas del poeta, se encuentran los temas de la raza y la esclavitud, no por gusto deja plasmado una de sus experiencias tempranas más desgarradoras:

El rayo surca, sangriento,
el lóbrego nubarrón:
echa el barco, ciento a ciento,
los negros por el portón. (V.S.XXX)

Esta escena oscura, denota toda ella el infortunio de los negros; el rayo, que simboliza la cólera, acompaña al símbolo sangriento, que en términos generales encarna la idea de la violencia; lóbrego a su vez representa lo oscuro y sombrío, mientras que nube, se transforma en nubarrón en armonía con los demás símbolos. Por último, la escena se recarga cuando crece el número de personas, creando una situación sofocante. Este es uno de los casos que con más dolor el poeta utiliza el símbolo cromático negro dentro del poemario.

La muerte y la noche, también sugieren a Martí el empleo del negro:

Pasa, entre las balas, un coche:
entran, llorando, a una muerta:
llama una mano a la puerta
en lo negro de la noche. (V.S.XXVII)

Por otra parte, cuando aparecen juntos los símbolos cromáticos negro y amarillo – muy frecuentes en la obra literaria martiana – indican el rompimiento de lo ideal, la carencia de moral. Ambos símbolos en el poemario son considerados símbolos, representan el pesimismo y el nihilismo.

Yo pienso, cuando me alegro
como un escolar sencillo,
en el canario amarillo,
que tiene el ojo tan negro. (V.S.XXV)

Cuando leemos el verso “ que tiene el ojo tan negro” notamos un cambio de tono, debido a la exigencia ortográfica; El poeta resalta la antítesis establecida entre lo negro del ojo y lo placentero del escolar y el canario. Martí, imbuido como se encontraba en su compromiso por la liberación de Cuba, consideraba vedada toda alegría para él, entretanto se hiciera realidad el empeño, y cuando la alegría florece, la trunca con una impronta propia de las personalidades leales a una causa.

Existen otros símbolos que aluden a negro, y que también son utilizados por Martí, oscuro, noche, carbón... Pero; no obstante todas las anteriores representaciones, negro tiene sus atenuantes en momentos del poemario, sobre todo cuando significa bravura y rebeldía como es el caso a continuación:

El cabello, como un casco,
le corona el rostro bello:
brilla en su negro cabello
como un sable de Damasco. (V.S.XXXIII)

BLANCO:
Martí confiere a Blanco, los valores tradicionales de: perfección, pureza, castidad, belleza, moral, etc., y de la unión de éste con otros símbolos literarios, crea diferentes nuevos caminos de expresión. Veamos como Blanco se idealiza mucho más al lado del símbolo Rosa:

Cultivo una Rosa blanca,
en julio como en enero,
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni oruga cultivo:
cultivo una rosa blanca. (V.S. IV)

La defensa que hace el poeta de la amistad y la fidelidad, forman una unión apacible y a la vez fuerte. La Rosa Blanca simboliza en ella toda, los más puros principios morales; y aunque el cardo y la oruga se contraponen a rosa para dar el elemento negativo, el poeta sale airoso una vez más y nos entrega aparte de uno de los más bellos poemas en lengua española, la expresión mejor lograda de “Rosa Blanca” dentro de toda su obra escrita.

Uno de los versos sencillos más sentido del poeta, es el (IX), que el público ha dado en llamar “La Niña de Guatemala”. Es un lamento por la muerte del amor, donde Martí idealiza a la fallecida y se rinde a sus pies; fíjese como para lograr la idealización de la amada utiliza un objeto terrenal – zapato – un recurso – beso – y el símbolo cromático blanco:

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Este es uno de los poemas más populares de la colección, las estrofas son fluidas y sobrias, con un gran dejo de melancolía por la tristeza que vibra en cada verso. También como pureza aparece blanco, sin mucho comentario...

Ya sé donde ha de venir
mi niña a la comunión
de blanco la he de vestir
con un gran sombrero alón. (V.S.IV)

El poema (X) que también el público ha decidido llamar “La bailarina española” nos ofrece ejemplos muy coherentes de la utilización del símbolo cromático blanco. En el primer caso actuando como catalizador cromático que rompe la acción de violencia creada, y llama a la tranquilidad...

Súbito, de un salto arranca:
húrtase, se quiebra, gira:
abre en dos la cachemira,
ofrece la bata blanca.

En este segundo caso, Blanco y Rojo, ofrecen una visión panorámica de la vida de una mujer, que baila los bailes españoles como son ellos, apasionados, violentos; sin embargo, ella resulta ser un ser indefenso y solo. Este es el caso del enfrentamiento de la violencia y la pasividad:

Baila muy bien la española:
es blanco y rojo el mantón:
vuelve, fosca, a su rincón
el alma trémula y sola.

Como hemos dicho, el blanco como símbolo cromático, no sólo se utiliza dentro de la obra martiana para representar la pureza e idealización, sino también para provocar sensaciones de tristeza, vacío, nulidad y muerte:

Blanco allá como la muerte,
ora arremetes y ruges,
ora con el peso crujes
de un dolor más que tu fuerte. (V.S. XLVI)

Otros muchos son los símbolos que por abstracción provienen del blanco, y que se encuentran alrededor de todo el libro: plata, pálido, nieve, puro espuma, nube, etc. son sólo algunos de ellos.

VIOLETA:
Generalmente el color violeta ha tenido su representación simbólica dentro de la iglesia católica, con un valor litúrgico de muerte, duelo sufrimiento, penitencia y espera; es un color muy delicado y de signo idealista. Martí lo utiliza para representar la melancolía, humildad, modestia y belleza:

Brillan las grandes molduras
al fuego de la mañana,
que tienen las colgaduras
de rosa, violeta y grana. (V.S.III)

En la estrofa anterior, violeta se encuentra entre dos colores derivados del rojo, debemos tener en cuenta que en la línea cromática, los rojos son colores calientes, y el violeta es un color frío. Rosa por su parte representa espiritualidad, sublimación, pasión y energía estéticamente hablando, sin embargo, el símbolo cromático violeta, también sugiere refinamiento, sensualidad, delicadeza, y grana, como derivación más cercana del rojo: pasión arrolladora. De esta forma se crea un equilibrio dentro de la estofa, logrando también un conjunto cromático armónico. Caso semejante encontramos en la que continúa...

Una duquesa violeta
va con un frac colorado:
marca un Vizconde pintado
el tiempo en la pandereta. (V.S.XXII)

La duquesa, representa la melancolía y la nostalgia, que se pone en función con el símbolo cromático Violeta, pero que cambia su tonalidad al cubrirse con el frac, ocurriendo así, una catarsis que se va a ver apoyada más adelante por el tiempo musical. Violeta es un color delicado, el cual, unido al objeto representativo flor, forman una relación simbólica inseparable; reglo de la naturaleza.

AZUL:
Este color es uno de los símbolos cromáticos más utilizados en la obra poética de Martí. Es el símbolo de idealismo, perfección, moral, espiritualidad y belleza. En Los Versos sencillos, la utilización de Azul, siempre denota altura, y en todos los casos está ligado a la naturaleza.

Yo he visto el águila herida
volar al azul sereno,
y morir en su guarida
la víbora del veneno. (V.S. I)

Esta estrofa muestra el enfrentamiento de los contrarios: por una parte el símbolo águila sugiere un imperativo de expresión vertical, que expresa la concepción de la inspiración y por el otro la víbora, simboliza la ruindad – es un símbolo no idealista - El poeta hace del ideal águila algo concreto cuando une su valor a otros dos símbolos también ideales “azul sereno” De la misma forma representa a la víbora como la vileza incapaz de elevación, y que unido a guarida – representante de lo oscuro, lo confuso y lo ciego – logran el conjunto perfecto de oposición.

En el siguiente caso, aparece una pareja de conceptos de antítesis: amarillo, color de la decadencia, se contrapone a azul, símbolo cromático que idealmente representa la felicidad:

Quiero a la tierra amarilla
que baña el Ebro lodoso:
quiero el pilar azuloso
de Lanuza y de Padilla. (V.S. VII)

El pilar es otro de los recursos que representa ascensión vertical y celestial. Lanuza y Padilla escritores importantes en la época, son ejemplos morales estéticos de creación. Este es uno de los casos en que el símbolo cromático azul, también se utiliza para denotar amor, cariño, respeto. La alegría es un sentimiento representado por azul; alegría superioridad espiritual y moral, que se embellece mucho más cuando se une al símbolo canto, de esta manera, el poeta logra total idealidad en la estrofa a continuación:

Las jacas de su carroza
los dos pájaros azules:
y canta el aire y retoza,
y cantan los abedules. (V.S. III)

Nótese que aquí Martí no utiliza el símbolo ave, sino un tropo afín – pájaro – que indica amor inmaculado y virginal, y que en comunidad con la representación celestial de azul junto a las características esenciales de los abedules – árboles muy altos de corteza y madera blanca - presenta una imagen netamente espiritual y de gozo.

La Antítesis, recurso muy utilizado por el poeta, aparece nuevamente en sus versos por medio de los símbolos azul y negro, reflejando a la vez la alegría y la tristeza. La oposición de los colores que vamos a encontrar en los siguientes versos, es la misma que nos asombra el “El canario amarillo / que tiene el ojo tan negro”. La diferencia radica que en éste caso, oro, toma el valor general de amarillo, sustituyéndolo. La combinación amarillo–negro, en algunas ocasiones destaca un hermoso contraste, pero aquí, alude a la preocupación de Martí en cuanto a su deber con la patria y los problemas que ello le traía a su familia, veamos:

En un ave de dos alas
bogo por el cielo azul:
un ala del ave es negra,
otra de oro caribú. (V.S. VIII)

En esa estrofa de filiación onírica, se describe una visión panorámica de la vida y contradicciones de su autor. Este es uno de los ejemplos, más claros de la significación autobiográfica de los Versos Sencillos . El oro sugiere refinamiento, calidad artística-literaria y nobleza, que emparejado al símbolo ala, se usa como portador de juicio estético; el ala negra evoca un sentimiento de idealismo derrumbado, de melancolía y desconsuelo, por ello, deambula, en busca de la purificación espiritual.

Siguiendo el curso de las contraposiciones, veremos ahora lo escabroso y alterado de la naturaleza, frente a la pasividad y sutileza de azul como símbolo cromático. El celeste nos presenta más idealidad al hacerse acomapañar de Jacinto, flor de dimensiones también ideales y que además Martí considera símbolo de dolor; se redondea la situación utilizando otro símbolo cromático: rosado, representante de sublimidad, imaginación y perfección y además perteneciente a la parte cálida de la gama cromática:

Miro, ceñido, la agreste
pompa del monte irritado:
y en el alma azul celeste
brota un Jacinto rosado. (V.S. XVII)

Y por último, la iluminación, la claridad que se desprende de azul, la vemos resplandecer junto a la naturaleza y la luz:

Y la alfombra es puro helecho,
y los muros abedul,
y la luz vine del techo
del techo de cielo azul. (V.S. III)

Ya hemos dicho que Azul está considerado en la obra martiana como símbolo cromático de idealismo, está mayormente identificado con el cielo, y por lo mismo, con la cualidad de ascendencia vertical. En muchas ocasiones aparecen formas simbólicas construidas con el azul, por medio de la técnica binaria, en esos casos, el poeta incorpora a la realidad el aspecto subjetivo, para llevar lo dicho a un plano simbólico; así, expresa su comportamiento respecto al objeto descrito.

Existen otros símbolos que llevan implícito azul, y que también se encuentran alrededor de todo el poemario, son algunos: mar, cielo, arroyo, viento...

VERDE:
Muchos artistas y escritores consideran a este color, el más polifacético de los símbolos cromáticos martianos, En los Versos Sencillos, el color verde nominalmente aparece sólo en dos ocasiones, sin embargo, está implícito en todo el libro por medio de otros símbolos: monte, yerba, bosque, helecho, montaña, primavera, jardín, palma.......

El símbolo verde representa la fertilidad, la vida en la naturaleza, la fecundidad; pero estéticamente hablando, puede también simbolizar la capacidad literaria, la creación inusual.

Mi verso es de un verde claro
y de un carmín encendido:
mi verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo. (V.S. V)

La presentación de la creación artística, fértil, fecunda, se asegura con el símbolo carmín, que es un color de pasión, pero además para cerrar la imagen el poeta también utiliza el símbolo monte, que representa la elevación, el idealismo eterno, la grandeza y distinción intelectual.

A partir de las teorías platónicas, monte es un símbolo que se identifica como el conocimiento, la razón y la verdad. Por su parte Martí, plantea la necesidad de adentrarse en las más altas cumbres de la moral para conseguir la protección de su verso -verde claro-

Verde también denota grandeza, purificación, fíjese como el poeta anhela que a la hora de su muerte éste sea el color que lo acompañe.

Yo quiero salir del mundo
por la puerta natural:
en un carro de hojas verdes
a morir me han de llevar. (V.S.XXIII)

La predilección de Martí por la naturaleza, es evidente en toda su obra. Su forma de crear símbolos relativos a la naturaleza y utilizarlo continuamente con maestría, se convirtió en una forma de expresar su propio estado interior.

AMARILLO:
Es un símbolo cromático que señala decadencia, muerte, melancolía o impureza moral.

Vino el médico amarillo
a darme su medicina,
con una mano cetrina
y la otra mano al bolsillo:
yo tengo allá en un rincón
un médico que no manca
con una mano muy blanca
y otra mano al corazón. (V.S. XV)

El símbolo cromático amarillo recibe un reforzamiento por parte de cetrino –verdoso-amarillento- que a su vez denota melancolía. De nuevo podemos observar una contraposición, en este caso blanco que se trata como pureza y pulcritud, acentúa las características negativas de amarillo.

En contraste con amarillo encontramos Oro; si bien el primero es un color identificado en ocasiones con cualidades no idealistas, a oro pertenecen todas las cualidades de perfección, hermosura, gloria y superioridad moral:

Si quiere de la otra vida
me lleve todo un tesoro,
llevo la trenza escondida
que guardo en mi caja de oro.

(V.S. VI)

Su cofre, es para guardar un tesoro único, y está hecho del mundialmente famoso y valioso metal, porque así se convierte en algo imposible de penetrar, es el elemento ideal que transporta lo mejor de su vida hacia su muerte.

También veremos que oro se presenta como símbolo cromático de elevación y altura, que se corrobora en las diversas identificaciones como: Sol, que a su vez, es símbolo de idealismo permanente.

Pinta mi amigo el pintor
sus angelones dorados
en nubes arrodillados,
con soles alrededor. (V.S. XL)

o bien:

En el bote iba remando
por el lago seductor
con el sol que era oro puro
y en el alma más de un sol. (V.S.XII)

Son numerosas las estructuras antitéticas armadas por Martí a partir de elementos cromáticos, en éstas el significado oro, tiene también diferentes lecturas; a veces es utilizado como base para sugerir la analogía a partir de una de sus cualidades: el color, “Es rubia, el cabello suelto”. Oro, aparece también como signo de riqueza material, pero no es representativo en este poemario, aunque si en Ismaelillo.

ROJO:
El rojo y sus diferentes tonalidades es el color más utilizado por Martí dentro de los Versos Sencillos, debemos recordar, que las condiciones en que fue escrito el poemario influyó determinantemente en la percepción y expresión del escritor.

Porque mis penas arrojo
sobre tu seno, y lo azotan,
y tu corriente alborotan,
y acá lívido, allá rojo. (V.S. XLVI)

En la escala cromática el símbolo rojo denota violencia, pero también lo funesto, la sangre, la batalla y hasta la muerte...

Rojo, como el desierto,
salió el sol al horizonte.
Y alumbró a un esclavo muerto,
colgado de un ceibo del monte. (V.S.XXX)

Entre los recuerdos de su infancia, aparece esta visión del crimen racial – que lo acompaña siempre – y que luego plasma en papel sacando el dolor y entregándolo al verso.

Lo pasional también se demuestra con rojo en el poemario:

Mucho, señora, te diera
por desenredar el nudo
de tu roja cabellera
sobre tu cuerpo desnudo. (V.S. XLIII)

Debemos recordar que rojo es el color más cálido de la línea cromática, y en el código martiano, significa también inclinaciones inmorales. En la siguiente estrofa encendido sustituye a rojo y la misma connotación de la palabra, lo hace ser más arrollador:

Por tus ojos encendidos
y lo mal puesto de un broche,
pensé que estuviste anoche
jugando a juegos prohibidos. (V.S. XIX)

Por otro lado carmín, es uno de los símbolos descendientes de rojo, y en realidad es muy poca la diferencia entre uno y otro. El poeta amante de las flores también hace uso de ese recurso para lograr contrastes con los símbolos cromáticos, y así suavizar su significación.

Lleva un sombrero torero
y una capa carmesí:
lo mismo que un alelí
que se pusiese un sombrero. (V.S. X)

Rosa es otra de los símbolos más usuales el la obra poética de Martí y de su vocabulario en general, es un símbolo tradicional de belleza, hermosura, espiritualidad y sensualidad.

Rosa se emplea en el poemario generalmente con sus dos acepciones fundamentales, como valor cromático y como nombre de flor.

El cuerpo cede y ondea;
la boca abierta provoca;
es una rosa la boca.
Lentamente taconea. (V.S. X)

La violencia y pasión arrolladora es encarnada por el símbolo sangre, que es indiscutiblemente denotante de lo tenebroso, funesto, fatal.

Hay una loca más fiera
que el corazón infeliz:
la que le chupó la sangre
y se echó luego a reír. (V.S. VIII)

En los Versos sencillos encontramos muchos otros símbolos cromáticos y tropos alusivos a rojo: coral, colorado, rosado, fuego, grana, etc., todos pertenecen a la misma banda del espectro, unos con un colorido idealista de plenitud y sublimidad, imaginación y perfección; otros no tan idealistas y los hay hasta turbulentos como hemos visto. En términos generales rojo, carmín, sangre y morado sugieren, ideas de violencia, pasiones etc., sin embargo, rosa, carmín y otros, son símbolos que representan lo delicado incluso en la pasión.

La obra literaria martiana tiene su base en las tradiciones hispánicas y en la antigua Grecia, las nutrió con nuevas tendencias logrando innovaciones de muy alta calidad; su poesía se caracteriza por poseer un riquísimo mundo cromático y musical.

A Martí se le considera el primer poeta modernista en emplear colores típicos como azul y oro, pero esto se debe a que su simbología cromática no sigue el sistema rígido tradicional sino, que en lo fundamental responde a la sensibilidad del escritor. A la hora de escoger un símbolo, Martí se inclina por los tropos que provienen de la naturaleza, los que tienen por lo general características idealistas. Muchos de estos tropos, debido a su calidad, fueron más tarde utilizados por muchos modernistas; la catacresis, Hipálage, sinestecia y bisema son algunos de los recursos que utiliza el poeta para crear los símbolos de color.

En los Versos sencillos, el lector podrá disfrutar de una obra llena de colorido, de sonido y armonía, en la que Martí tiene presente siempre en ensalzar la pureza. Debemos tener en cuenta que Martí es uno de los pocos casos entre los intelectuales que su obra se encuentra en completa armonía con sus ideas políticas, estéticas, etc. Todos los géneros que cultivó es un ejemplo de entrega a la humanidad, incluso en su poesía habla de lo mucho que tiene para entregar a la humanidad.

Arpa soy, salterio soy
donde vibra el universo:
vengo del sol, y al sol voy:
soy el amor. Soy el verso. (V.S. XVII)

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