Artículos de Arte
La figura de José Martí en la plástica
y la crítica de los años 80 y 90 en Cuba por Jorge Camacho,
Universidad de Carolina del Sur, Columbia, SC. (cont.)
la imagen sacrificial
del héroe heredada de la tradición republicana. Mientras es
asaetado, el héroe de América continua peleando con el machete
mambí. Irónicamente, al parecer Martí nunca utilizo un
machete ya que los únicos testimonios que nos han llegado de sus días
de combate en la manigua lo describen peleando con una pistola. Sin embargo,
el machete crea una conexión simbólica entre el héroe
y los mambíses que hace homogénea la causa libertadora. Según
el testimonio del propio autor, la estatua de Martí está moldeada
sobre las figuras de santos que aparecen en las iglesias españolas,
a la cual el artista aplicó un procedimiento litúrgico, proveniente
de la región afrocubana, mezclado con su propia sangre la tierra que
reviste el cuerpo del héroe.
La escultura de Alejandro Aguilera retoma este mismo discurso tres años
después pero de una forma irónica, y su representación
del héroe se vuelve abiertamente contestataria al hacerla coincidir
con los rebeldes del 59. Si la herencia de Juan Francisco Elso está
en el discurso republicano que representa Cintio Vitier durante la revolución,
la deuda de Aguilera es con la crítica descarnada de Heberto Padilla
en Fuera del Juego (1967).
Una imagen similar a Playitas y el Granma
había aparecido en el afiche publicitario del documental de Santiago
Álvarez La guerra necesaria (1980).
En este afiche, un ejemplo clave de la representación icnográfica
de la revolución, Martí está recortado sobre el yate
Granma en un intento de unir al “autor intelectual” con la ideología
de los expedicionarios. Sin embargo, en aquella ocasión la imagen del
héroe de Dos Ríos estaba solamente pegada sobre el dibujo y
no intentaba ser una representación realista de la escena. Mas bien,
el conjunto intentaba preservar los distintos lugares originarios de las dos
figuras, al tiempo que cuidaba mantener la imagen original para trasmitirla
con mayor eficacia al público. La fotografía de Martí
es la última que se conoce del héroe y fue tomada en Kingston
Jamaica en 1892. Aparece frecuentemente en los afiches propagandísticos
de la revolución, por el hecho de que pertenece a un momento clave
de la labor conspirativa del héroe. Un año después del
documental de Santiago Álvarez, Mario García Joya la utiliza
en De nacionalidad a nación (1981)
donde se percibe el mismo proceso acumulativo de las imágenes para
dar una idea de continuidad histórica.
Se debe aclarar
que los años de 1980 y 1981 son de una importancia vital para la política
del estado cubano. En 1980 se da el éxodo del Mariel, que para muchos
inicia un proceso de crisis irreversible de la ideología y las estructuras
revolucionarias, y en la misma época está en marcha la guerra
en Angola que lleva al continente africano miles de soldados de la isla, en
una campaña antipopular donde murieron muchos y que dejó efectos
traumáticos en no pocas familias cubanas.
La superposición
de imágenes icónicas como en el afiche de Santiago Álvarez
o en el montaje fotográfico de García Joya tenía una
finalidad teleológica: el intento de hacer coincidir las gestas de
1895 y 1959 dentro de un gran relato de liberación, organizado alrededor
de sus héroes más representativos: José Martí
y Fidel Castro. El verso “te lo prometió Martí y Fidel
te lo cumplió” de Nicolás Guillén, es tal vez el
mejor ejemplo de esta
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©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera